¿INVASIÓN, QUÉ INVASIÓN?
Nunca, jamás, manifestaciones tan generalizadas y tan profundas de repudio y asco profundo, se habían producido de forma tan espontánea en el común del pueblo español hacia un gobernante, ni se habían exteriorizado de forma tan implacable.
Ocurre cada vez que PS, personaje responsable directo de los males que nos afligen, desde su llegada al poder, aparece en la escena pública española con motivo de cualquier desgracia.
No son casuales estas demostraciones de desprecio, hace tiempo que los ciudadanos sabemos quién es, cómo miente y el desprecio con que nos trata.
Desde que este psicópata, falsificador de doctorados y promotor de cátedras fake, se encarga de la administración de nuestros recursos, escoltado por lo peor de la izquierda y derecha patria, no hay día en que no nos despertemos con un nuevo escalofrío, con un nuevo desastre.
No hay catástrofe natural o humana que no hayamos sufrido durante su presidencia y, no hay calamidad natural o humana, del que no intente, a toda costa, sacar rédito político.
Lo hemos visto siempre: en la epidemia del COVID, cuando algunos de sus ministros hacían negocio con las mascarillas y el dolor; en la DANA, negando y obstaculizando las ayudas; en el accidente del AVE en Adamuz con 45 muertos, o en los últimos incendios.
Sin importarle absolutamente nada el destino y la suerte de unos ciudadanos por los que teóricamente debería velar.
Lo que ha ocurrido estos días en Ceuta, es crónica de una muerte anunciada por varios motivos: el primero por el efecto llamada que provocan todas sus disposiciones disparatadas en materia de inmigración; el segundo, que Mohamed VI le tiene cogida la medida, ya sea chantajeándolo porque tenga informaciones privadas que le comprometen, o por cualquier otro motivo que desconocemos.
Por ese miedo a Marruecos ya nos ha obsequiado con algunas hazañas dignas de aparecer en las crónicas: la entrega del Sáhara sin contraprestación alguna, sin contar con el Parlamento, la oposición, ni con su propio partido; acción que nos enfrentó a Argelia y que, como respuesta, paralizó el gasoducto proyectado hacia España y que fue derivado hacia Italia.
Pero hay más, todo de una gravedad enorme y de consecuencias trágicas, como fue la desactivación de la costa española del OCON-SUR, que mantenía el tráfico de estupefacientes, procedente de Marruecos, controlado en todo el Campo de Gibraltar.
Como consecuencia de esa falta de agentes y medios, se han producido víctimas mortales entre miembros de la Guardia Civil.
Hoy, los traficantes campan a sus anchas, usan armas de guerra y llegan hasta Sevilla por el Guadalquivir.
Hemos visto el penúltimo desastre con la invasión de más 90.000 personas a Ceuta sin que el Gobierno hiciera nada, con más de 100 víctimas, además del miedo y la inseguridad en los habitantes de la ciudad, por no hablar de los servicios médicos desbordados y un largo etc.
En este acto hostil y gravísimo - hacia cualquier nación, diga lo que diga el felón de PS - que podría calificarse como de guerra, pues de una invasión se ha tratado – en breve habrá otro - hay un agravante que no puede olvidarse y que debería ser el fundamento por el que toda la oposición se uniera para pedir explicaciones y responsabilidades.
Muchos nos preguntamos. ¿De verdad que el CNI y el CIFAS ignoraban todo lo que se estaba preparando contra esta plaza española de soberanía?
Si fue así, ya están tardando en cesar a los responsables de los dos servicios principales de inteligencia, por ineptitud e incompetencia.
Y, si el Gobierno fue informado y lo sabía, estamos ante una flagrante irresponsabilidad.
Hablamos de un delito muy grave, como es el de poner en riesgo la integridad y seguridad del Estado, algo que se acerca mucho al de lesa traición.
Si a todo esto unimos la desconfianza de muchos países de la UE, podemos asegurar que internacionalmente estamos aislados y solos.
Por si todo esto fuera poco, el ministro de Exteriores, personaje de auténtica opereta, nos obsequió con un acto inconsecuente y estúpido, que demuestra cuál es la forma de actuar de estos inútiles.
Resulta que nada más producirse la invasión de Ceuta, y mientras nuestras fronteras son violentadas y asaltadas sin consecuencia alguna, en vez de elevar una protesta urgente llamando a consultas a nuestro embajador en Marruecos, lo que hace de manera inusitada y para sorpresa de propios y extraños es, ¡¡¡convocar al embajador italiano!!!, por estar a favor del cierre del espacio Schengen con España como consecuencia de la crisis migratoria en Ceuta.
Qué se puede esperar de este inútil gorgojo pedante y memo, de un nivel ínfimo y con una torpeza sin límites.
El responsable de una política exterior que ha convertido a España en un apestado dentro de la UE y nos ha enemistado, además, con los únicos países – EEUU e Israel - que diplomáticamente podrían ejercer alguna presión para neutralizar la que ahora mismo ejerce Marruecos sobre España.
No son ni más ni menos las consecuencias de lo que tiene estar al lado Hamás, enfrentarnos a EEUU y ponerse al lado de los ayatolás iraníes.
La invasión de Ceuta ha sido un test, como lo fue el asalto a la isla Perejil, pero con desenlace distinto.
Un test que le ha salido al Sultán perfectamente. Sin embargo, según este desgobierno de cretinos, pedantes e irresponsables, los auténticamente responsables son la "internacional reaccionaria" o el cambio climático.
De cualquiera menos de Marruecos.
Los ceutíes, como es la tónica habitual de este malvado personaje, están abandonados por el Gobierno.
Ya sabemos lo que hipotéticamente puede llegar a ocurrir el día en que se organice de verdad una nueva Marcha Verde, y nos despertemos con cientos de miles de marroquíes ocupando Ceuta y seguramente Melilla.
Pero este malvado traidor echa balones fuera y actúa como si no hubiera pasado nada, mintiendo, lo cual no es ninguna novedad y derivando culpas a diestro y siniestro.
De cualquier forma piensa que en nada estos mismos le votarán, y ha conseguido que durante todos estos días no se hable de la situación del gran corrupto de ZP, sus hijas, su mujer, su secretaria, y de esas joyas milagrosamente aparecidas en su caja fuerte; de la condena de su hermano y del procesamiento de la Catedrática.
Le vale todo con tal de disimular, durante unas horas, toda la carga de corrupción inmensa que le aplasta y le obstruye cualquier salida.
¿Qué más podrá hacer para tenernos enredados? No lo sabemos, aunque nadie duda que, si le procura, aunque sólo sean un par de días como maniobra de distracción, lo hará.
Un ser sin límites morales, sin conciencia y sin empatía, dedicado, desde el minuto uno a sus "asuntos personales", entre los que se encuentran permanecer en el poder para mangonear los recursos del Estado a placer; o tratar, a toda costa, usando todos los medios, de esquivar las acciones judiciales que se le echan encima.
Nuestra larga historia, está sin duda repleta de héroes ilustres y ejemplares, pero también de redomados traidores, desde los asesinos de Viriato, pasando por Don Julián, Bellido Dolfos, siguiendo por Antonio Pérez, y llegando hasta Fernando VII.
Sin embargo, la actualidad ha dado un salto cualitativo, en lo que se refiere a personajes traidores, tóxicos y nocivos, al sufrir hoy al más redomado de todos los felones que en España ha habido.
El quebranto social, económico y político que sufrimos los españoles desde que este ser indefinible llegó a La Moncloa, será algo que se estudiará en los libros. Nos costará años recuperarnos de tanta traición, desastre y dejación.

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