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¿Y... SI NO SE VA?


Hace tiempo que el gobierno de España está presidido por un farsante sin límites morales al que no le importan reglamentos, leyes, ni instituciones. 

Todo lo que estamos viendo es el prólogo de lo que puede ocurrir, por muy rápido que quiera legitimar la conversión en españoles con derecho a voto, a todos los nietos, biznietos, tataranietos, choznos y bichoznos, cuyo origen es Cuba y Argentina fundamentalmente.

A pesar de esa maniobra absolutamente torticera, como es costumbre en este falsificador de títulos y victorias partidistas, es posible que no sea suficiente para obtener lo que sería su primer triunfo electoral. 

Imaginemos por un momento que pierde las próximas elecciones y, siguiendo con esa hipótesis y ante la sorpresa de todos, se niega a abandonar la presidencia del Gobierno para no perder los privilegios que le guardan de la cárcel.

Como disculpa exhibiría argumentos prefabricados; por ejemplo, poniendo en duda el desarrollo del proceso electoral. Cualquier falacia le valdría para continuar en La Moncloa, para no irse. 

Veríamos cómo calca los alegatos y falacias de lo ocurrido en Venezuela al menos dos veces: primero con Guaidó y, recientemente, con María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. 

Se podría llegar a esa situación porque llevan tiempo preparándonos psicológicamente a través de las anomalías, nunca antes vistas, en el comportamiento político actual.

Conductas y sucesos diarios muy graves, que afectan a miembros de este desgobierno, y en el que nadie asume responsabilidades ni dimite. 

Como esas anomalías políticas no tienen consecuencias, se transmite la sensación de que la izquierda está a salvo de los códigos - de conducta y penales - que sirven para el resto de ciudadanos.

Pues bien, continuando con la misma hipótesis, veríamos que ante la negativa de PS de asumir el resultado de las elecciones, las tvs adictas al poder y los plumillas agasajados por el régimen - esos 61 - se lanzarían frenéticamente a hacernos creer que el Gran Felón, el "One", o sea PS., nos está haciendo un favor por nuestra seguridad y felicidad, impidiendo que España caiga en manos de la ultraderecha. 

Ya sabemos que esta izquierda miserable, denomina así cualquier teoría política que haga frente a las falacias comunistas y a sus maniobras antidemocráticas.    

Llevan demasiado tiempo instalados en un fanatismo rabioso, irracional y absolutamente antidemocrático, tratando a toda costa, desde el poder, de sabotear cualquier intento de alternancia política. 

Nada nuevo, fue la idea de ZP desde el primer momento de su llegada al poder, tras las elecciones posteriores a la masacre de los trenes de Atocha: enfrentó a los españoles resucitando el guerra civilismo y dio alas a los separatismos. Un pivote miserable que usó tratando de anular cualquier atisbo de oposición. 

Habrá quien piense que tenemos suficientes resortes para denunciar y neutralizar este atropello, si se produjera, pero ocurre que las instancias previstas para equilibrar nuestro sistema democrático, hace tiempo que están infiltradas por los llamados “progresistas”, que practican obediencia ciega a su amo monclovita.

Porque ¿De verdad se podrá denunciar ante la fiscalía general del Estado, ante la misma Abogacía, al TC de Conde-Pumpido, al CGPJ, al Tribunal Supremo de Isabel Perelló, al DAO de la Guardia Civil, a su Directora, a Fernando Grande-Marlaska, a la Ministra de Defensa...? 

Sería muy difícil encontrar algún camino que nos llevara a restaurar nuestra  herida democracia.

Por todo ello, es posible que nos estén preparando precisamente para ese asalto definitivo al sistema que nos dimos democráticamente todos los españoles, creyendo fundamentalmente dos cosas: responsabilidad de los políticos y lealtad de los nacionalistas.

Desgraciadamente y, aunque hay excepciones honrosas, en ambos casos se ha fallado.

Respecto a los nacionalistas, vimos la doblez y la traición de los recogenueces, poseedores de un historial largo de cobardía, cinismo e hipocresía, que arranca desde el mismo instante de su fundación como partido racista, xenófobo y excluyente. 

Miraron para otro lado cuando más de doscientos mil vascos, en los años de plomo de la ETA, tuvieron que marchar de Vascongadas para salvar sus vidas, originando la diáspora vasca, una verdadera limpieza étnica.

Ciudadanos que no han podido volver a votar en su tierra, pese a las promesas en su día de Rajoy, el gran pasmarote.   

A continuación se destapó a las claras la ambición y avaricia desaforada de los golpistas catalanes que, fieles a su historial largo de insolidaridad, codicia y mezquindad, mostraron su verdadero rostro. 

Esa masa de izquierdas, fanatizada hasta la médula, estará de acuerdo con esa postura antidemocrática y golpista de PS., y jamás va a consentir - lleva avisando un tiempo y nadie puede llamarse a engaño - que la derecha, formada por la coalición de PP y VOX, accedan al gobierno de España, porque daría al traste con todo lo que tienen planificado para destruir la nación y sus instituciones.

Desde el primer momento la estrategia de PS., se centra en desprestigiar, de forma permanente y continuada, a los jueces y UCO, que están plantando cara a estos delincuentes mafiosos.

Nos esperan días de gran trascendencia. Dada la situación actual e inesperadamente, puede estallar una sorpresa decisiva que dé al traste con todo este castillo enorme de corrupción del que somos testigos.

Porque, ¿cómo reaccionaria esta izquierda si el PSOE fuera acusado de organización criminal, o si PS., tras perder unas elecciones, se negara a abandonar La Moncloa?

Para mí no está nada claro. 




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