LA QUINTA COLUMNA.
La izquierda y su populismo sectario, zarrapastroso y violento, es capaz de forzar la dimisión de una política de derechas por el hurto de unas cremas; de convocar manifestaciones diarias, durante varios meses, acusando a la derecha de asesina por el sacrificio de un perrito, Excalibur, ante la sospecha fundada de que podría ser portador del virus del Ébola.
Tampoco les importa acosar a líderes contrarios en las puertas de sus domicilios, tildando esa violencia de: “jarabe democrático”; insultar y arrojar orines en manifestaciones a mujeres embarazadas, pero no de la izquierda; y El País, dedicar más de 169 portadas al asunto de los dos trajes de Camps.
Es la hipocresía de una secta, fanática e ideologizada, que usa varias varas de medir según le conviene y por supuesto según quien es el supuesto autor del delito.
Sin embargo, cuando a ZP se le descubren 103 joyas de difícil justificación y oscura procedencia, valoradas en más de 1,3 millones de € - precio de amigos -no pasa nada.
De entrada, se valoran en cantidades ridículas, se argumentan, para justificar su procedencia, disculpas tan fantasiosas que no se las creería ni un niño, e incluso se ponen en duda y en entredicho las pesquisas de las investigaciones, cargando contra jueces y policía judicial.
La teoría de la confabulación universal contra P.S., se difunde por la brigada sincronizada de información sanchista.
Sin embargo, y volviendo de verdad a la realidad cotidiana, además, tenemos que soportar al ministro Oscar Puente: zafio, grosero, y la mayor parte de las veces descompuesto, que demostrando su inutilidad ha sido capaz de acabar con las líneas de alta velocidad en España; tener las carreteras arruinadas y, por si todo este desastre aún fuera poco, ante el descarrilamiento y choque de los trenes en Adamuz, lo primero que se le ocurre insinuar es que podría haber sido un sabotaje; más tarde se tratan de retirar del escenario pruebas fundamentales de lo ocurrido y, siguiendo con su cinismo y brutalidad habituales, sin asumir absolutamente ninguna responsabilidad después de 45 fallecidos y más de 123 heridos, es incapaz de pedir perdón a los familiares, ni por supuesto presentarse en el funeral oficiado por el descanso de sus almas.
Ante todo este cúmulo de basura acumulada desde hace mucho tiempo, ante escándalos que han costado miles de vidas y la ruina material y moral de muchas familias, no arden las calles, no se oyen las acusaciones de ¡¡¡ASESINOS!!! al Gobierno, algo muy habitual ante el más mínimo contratiempo cuando gobierna la derecha.
Ahora mismo silencio sepulcral en los sindicatos y en el batallón de periodistas apesebrados y sectarios que muchos cifran en más de 60, que ocupan desde TVE1, hasta infinidad de cabeceras de prensa.
Callan como cortesanas, tan sólo balbucean disculpas absurdas o se remiten a sucesos ocurridos hace décadas, tratando de ocultar, con sus fabulaciones inverosímiles e infantiloides, los probables delitos, constantes y permanentes de un desgobierno mafioso que va contra la nación española, de sus instituciones - muchas de las cuales ha parasitado - intereses nacionales e internacionales, y que tan sólo finge que gobierna para salvarse de las acusaciones gravísimas que cada día les vienen encima.
Pero… gobierna la izquierda, así es que los sindicatos a comer gambas, recibir subvenciones millonarias - porque son incapaces de financiarse con las cuotas de sus socios - que se diluyen entre vericuetos insondables y sin control alguno, mientras al resto de ciudadanos de a pie nos fríen a impuestos, crece la pobreza, aumenta el paro, y las subvenciones extrañas a países extranjeros también se multiplican a una velocidad de vértigo y sin trazabilidad alguna.
Los componentes de esta banda, con P.S., a la cabeza, no están ahí precisamente para gobernar. Hace mucho tiempo que está demostrado. Sus únicas obsesiones, ahora mismo, son: seguir mangoneando el dinero que nos detraen, colocando a amiguetes, familiares y todo tipo de beneficiarios - nunca, jamás, se había visto un nepotismo tan descarado y atrevido - y maniobrar, sin importar los medios y formas, tratando de torpedear a la justicia.
Eso sí, cuando se acercan elecciones salen a la palestra anunciando la construcción inmediata de miles y miles de viviendas, uno de los problemas más acuciantes de nuestra sociedad.
Problema que se vio agravado cuando se promulgó la nueva Ley del derecho a la vivienda de 12/2023, de 24 de mayo, en la misma se protege la okupación y se regulan los alquileres en lo que han denominado “zonas tensionadas”.
Fundamentalmente, estas dos disposiciones han hecho que el temor de los dueños de los pisos, al quedar desprotegidas sus propiedades, se retiraran del mercado más de 120.000 viviendas. ¿Ésta es una ley para solucionar un problema…?
¿Sabía el Ejecutivo que sus medidas iban a ser nefastas para la clase media española? Sí, aquí nada se hace sin un cálculo previo.
Esta situación está contribuyendo, sin duda alguna, a que muchos jóvenes no puedan independizarse, formar una familia y tener hijos. Todo de acuerdo con su plan de sustitución poblacional, que no desaprovecha ninguna ocasión para facilitar esa labor.
Con todo este ambiente se acusa ya un hartazgo en la clase media española, en cierta forma lógico.
Una de los factores que más contribuyen a ese sentimiento es la sensación de que la clase política dirigente actúa, desde hace tiempo, con total impunidad.
Da igual lo que hagan, la sensación que trasmiten es de absoluta arbitrariedad: nadie asume responsabilidades, nadie dimite, todos carecen de un mínimo de dignidad y vergüenza.
Está claro que todo lo fían al ínclito Conde-Pumpido, a la Fiscalía General del Estado, Abogacía del Estado y a una Quinta Columna Judicial, cierto que mínima, pero muy activa y en puestos clave, que procurará obstruir y neutralizar el desarrollo normal de cualquier proceso judicial que perjudique a la izquierda.
Los principales trucos “legales” son los siguientes: alegar defecto de forma, prescripción en el tiempo del delito, indultos a medida y recursos ante el TC.
Sin olvidarnos de las maniobras actuales de Bolaños, tratando de acabar con el sistema de oposiciones de acceso a la carrera judicial, para convertirlo en un coladero político que reforzaría, y de qué manera, esa "Quinta Columna" ya existe.
Muchos nos barruntamos que cuando se vayan sustanciando los casos de Ábalos, Cerdán, Koldo, ZP, la Catedrática, el Hermanísimo, Leire y todas las ramificaciones que afectan de lleno a esta mafia que nos destruye y arruina, estará ahí esa Quinta Columna Judicial para desactivar, transformar, y usando mil vericuetos judiciales, anular la mayor parte de las sentencias condenatorias.
O esa parte de los CFSE, más la mayoría de jueces que actúan conforme a su criterio moral y profesional, siguen superando todos los obstáculos, amenazas, obstaculizaciones y chantajes a que están y serán sometidos, para condenar a toda esta recua de delincuentes de cuello blanco y conciencia rala, o España dejará de existir.
Nos convertiremos en una república bananera, donde P.S. Iglesias, la Catedrática y un largo etc., serán llevados a los altares por esa nube aún numerosa de gentes de izquierdas que nunca les importa lo que se ha hecho, si no quién.

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