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SÁNCHEZ EL ENTERRADOR

A Pedro Sánchez, presidente de este desgobierno, hace tiempo que lo vemos siempre en entierros y funerales de protocolo masónico. Su mandato, empapado de una corrupción que lo invade todo, es el responsable de la muerte de ciudadanos inocentes sacrificados en la pira de una ideología criminal. Así pasó con el COVID, la DANA , en el gran apagón , y recientemente en los accidentes ferroviarios que han cubierto de luto y dolor a tantas familias. Un enterrador sin corazón ni empatía hacia el dolor que provocan sus decisiones, guiadas absolutamente por una ideología desnaturalizada que, para llevarla a cabo, no duda en colocar en los lugares de mayor responsabilidad a personas sin cualificación alguna, a no ser de amistad, sometimiento o ideología. Desde que este individuo es presidente del desgobierno de España, se han dejado a un lado para ocupar esos puestos, el mérito, la capacidad y la preparación . Como es natural y como se sigue manteniendo ese criterio, seguirán ocurriendo de...

DESPUÉS DE LA INVENCIBLE, LA DERROTA INGLESA: MÁS TORPE, MÁS HUMILLANTE Y MÁS SILENCIADA.

 



Este post narra dos episodios singulares de las guerras entre España e Inglaterra: la conocida derrota de la llamada, “Armada Invencible” de Felipe II; y la prácticamente desconocida, por silenciada, victoria española, ocurrida tan sólo un año después, sobre la "Gran Armada Inglesa".

Armada con la que pretendió invadir España por las costas de Galicia, y de la que muy poco se nos ha hablado.

Seguramente, somos los españoles de los pocos europeos que nos solazamos con nuestras derrotas y fracasos; seguramente, también influenciados por esa losa fatídica llamada leyenda negra, producto de una propaganda masiva y constante que se encargaron de difundir nuestros enemigos: interiores y exteriores.

Con más saña, aún si cabe, los de aquí, distinguidos por su hispanofobia. 

Ignorando al mismo tiempo gestas singulares, plenas de heroísmo y sacrificio protagonizadas por nuestros antepasados, despreciando obviedades y cientos de documentos que contradicen certeramente, una a una, todas sus falacias. 

Si estos episodios, épicos e irrepetibles, hubieran ocurrido en otras naciones, serían recordados y difundidos ampliamente en sus universidades y centros de enseñanza; se escribirían todo tipo de ensayos, darían conferencias y se filmarían documentales, películas etc., además de promocionarse debidamente.

Es curioso que otras potencias, cuando la Historia les ha dado un gran revés, han procurado ignorar el asunto y echar paletadas de olvido para ocultarlo durante el mayor tiempo posible.

Hay un ejemplo claro y meridiano; me referiré a la derrota humillante, en Cartagena de Indias, que sufrió el almirante Vernon. Un descalabro histórico ante unas fuerzas infinitamente inferiores. 

Un gran héroe, Blas de Lezo, logró frenar y derrotar a fuerzas increíblemente superiores. El desastre fue ocultado, silenciado e ignorado durante decenios por Inglaterra y, lo que es más curioso, hasta hace bien poco, por nosotros mismos.  

Hoy, quiero referirme a una derrota histórica sufrida por la Armada Española, la llamada “Invencible” y que todos alguna vez estudiamos, teniendo que asimilar este hecho histórico dolorosamente.

Sin embargo, apenas transcurrido un año, llegó la revancha.

La victoria heroica y decisiva sobre una gran flota inglesa, en su intento de invasión a España por Galicia. 

Una escuadra muy superior a la tristemente famosa “Armada Invencible” y, que, los ingleses denominaron "Gran Armada".

Pues bien, de forma absurda e increíble este hecho casi pasó desapercibido en nuestros libros de Historia. Todo lo contrario de lo que se hizo con el de la "Invencible". 

 

UNA ARMADA DE INVASIÓN:

Veamos sucintamente primero la derrota de la “Armada Invencible” y sus causas para ponerla en marcha; después, compararemos lo que podríamos llamar intento de invasión por parte de Inglaterra, con su “Gran Armada Inglesa”.

El Rey Felipe II consideraba a Inglaterra un foco permanente de conflictos e inestabilidad. 

Varios eran los motivos que inquietaban al Imperio Español, dada la conducta siempre hostil de Inglaterra. 

Uno muy importante era el apoyo constante a los rebeldes protestantes de los Países Bajos; además de las incursiones de los corsarios Drake y Hawkins por las rutas comerciales españolas en el Atlántico.

Pero lo que tuvo enorme repercusión, en el ánimo de Felipe II, fue la ejecución, ordenada por la reina Isabel I, de María Estuardo, que había sido reina de Escocia y era católica. 

Por todo esto decidió llevar a cabo una actuación militar contundente con la intención de invadir Inglaterra,  organizando la que sería - hasta ese momento - la escuadra naval mayor, jamás vista en Europa.

Se armó una flota compuesta por 130 navíos y unos 27.000 hombres comandados por Alonso Pérez de Guzmán, Duque de Medina Sidonia, que zarpó de Lisboa a finales de mayo de 1588, entrando en el Canal de la Mancha a finales del mes de julio. 

Desde el primer momento el mal estado de la mar retrasó la expedición. 

Uno de los objetivos principales era el de enlazar en los Países Bajos con el grueso de las fuerzas de invasión.

Los barcos españoles, de excelente construcción, estaban diseñados para combates cerrados. Mandados y tripulados por oficiales y una marinería experimentada, disciplinada y con moral alta, además de contar con excelentes artilleros navales.

Como contraposición, los buques ingleses eran mucho más ligeros y maniobrables y sus oficiales conocedores de la navegación de sus costas, con una artillería de menor calibre, especial para el combate a mayor distancia.

Avistadas las flotas, la estrategia de Francis Drake consistió fundamentalmente en el hostigamiento de la retaguardia española sin entrar en combate. Una labor tan sólo de desgaste. 

Los Tercios del Duque de Parma contaban con unos 20.000 soldados en tierra, avezados y disciplinados. 

El plan consistía en transportarlos remolcados en barcazas hasta Inglaterra, formando el grueso de la fuerza expedicionaria de invasión. 

Sin embargo, el estado de la mar no sólo no mejoraba, sino que empeoraba cada día. 

Estando fondeada cerca de Gravelinas, los ingleses, aprovechando la dirección del viento en esos momentos, atacaron soltando barcos incendiados.

Para sortear las antorchas que se les venían encima, no tuvieron más remedio que levar anclas para intentar esquivarlas.

Esa acción forzada ocasionó una dispersión absoluta de la flota. Los ingleses, usando su artillería de largo alcance, causaron daños importantes

La desorganización forzada de la escuadra trastocó todos los planes. La coordinación prevista con las fuerzas de tierra no pudo llevarse a cabo con la forma precisa que se requería, pues el estado de la mar seguía impidiéndolo. 

Ante tal escenario, el Duque de Medina Sidonia ordenó rodear las Islas Británicas y regresar por el norte. 

Sin embargo, se encontraron con tormentas muy fuertes y vientos huracanados que hundieron y destrozaron gran parte de la flota restante frente a las costas de Irlanda y Escocia, regresando sólo a puerto menos de 70 barcos de los 130 que partieron. 

De las bajas habidas pocos murieron en combate directo y sí posteriormente, cientos por enfermedades y desnutrición. 

La derrota parecía que había sido un desastre de tal magnitud que sería muy difícil para España recuperar bajas, moral y prestigio.

Cuentan que cuando el Rey de España conoció lo ocurrido y las causas dijo: “Yo no mandé a mis barcos a luchar contra los elementos, sino contra los hombres”.

Inglaterra, por su parte, convirtió la campaña en un mito nacional: “Dios sopló y los dispersó”.

 

LA CONTRAARMADA INGLESA DE 1589.

La respuesta inglesa no se hizo esperar, apenas un año más tarde armaron una escuadra aún mucho mayor. Supondría, de tener éxito, un golpe demoledor y quizás definitivo contra España. 

La reina Isabel I, tras el desastre de la “Invencible”, estaba convencida de la inferioridad española y en el cómo habría afectado a la moral de los combatientes lo ocurrido pocos meses atrás. 

Dirigida también por Francis Drake, el objetivo era el de infligir un golpe devastador a la Monarquía Hispánica destruyendo los restos de la armada española.

Incluía tomar la ciudad de La Coruña rápidamente para asegurar un puerto, obtener suministros y capturar enclaves estratégicos en la fachada atlántica, antes de proseguir hacia Lisboa y organizar en todo Portugal un levantamiento contra Felipe II, manejos en el que sus agentes llevaban trabajando un tiempo.  

Pensó que en esos momentos la superioridad inglesa en el mar era más que evidente, ya que, parte de la flota española estaba en plena reconstrucción. 

Contaba que, así las cosas, desembarcar en Galicia utilizando el puerto de La Coruña como puerta de entrada y obtener una victoria rápida, sería acabar definitivamente con el poderío español en Europa.

Veamos cómo transcurrieron los acontecimientos:

En el amanecer del 4 de mayo de 1589, a pesar de la bruma atlántica que cubría todo el horizonte, desde el puerto de La Coruña se pudo observar cómo poco a poco se iba poblando por un bosque de mástiles flotantes que se acercaban: era la "Contraarmada" inglesa: más de 180 navíos y unos 30.000 hombres, enviada por Isabel I para borrar el pavor y la humillación que en un principio le produjo la noticia de la “Armada Invencible”.

Las playas del sur de la ciudad pronto se llenaron de soldados ingleses. Confiaban que lograrían un triunfo rápido, pues la guarnición de la ciudad en total, con civiles incluidos, no llegaba a los 1.600 defensores. 

En un principio casi no encontraron resistencia, avanzaron y ocuparon la Ciudad Baja, saqueando almacenes y destruyendo galeras varadas. 

Sin embargo, la denominada Ciudad Alta, protegida por murallas medievales y por el castillo de San Antón, situado sobre un islote en la entrada de la ría, resistió. 

Aunque aún en construcción, su posición permitía controlar el acceso marítimo y servir de punto artillado para impedir un desembarco directo en el puerto interior.

El fuego artillero desde su plataforma, impidió que los navíos ingleses se aproximaran lo suficiente para dar apoyo directo a sus tropas. 

Esto dejó a los atacantes sin cobertura de fuego, reduciendo su capacidad de presión.

Si los ingleses hubieran tomado el puerto, habrían capturado barcos españoles, armas y víveres. La presencia del castillo hizo imposible este objetivo.

El enclave dio confianza a los defensores. Las crónicas destacan su papel como símbolo de que La Coruña no caería fácilmente.

Los combates defendiendo las murallas fueron terribles. Las acciones defensivas tenían que multiplicarse para frenar las avalanchas de invasores que intentaban coronarlas. 

La situación en un momento dado se tornó casi desesperada, pues tras varios días de asaltos lograron abrir una brecha. 

En esa zona habían caído muchos combatientes, entre ellos el marido de María Pita, Gregorio de Racamonde.

Un alférez inglés, portando una bandera, irrumpió entre los pocos defensores que aún se tenían en pie en esa zona, con intención de ondearla para animar el asalto.

Sin embargo, apareció providencialmente una mujer: María Pita, que llena de valor y rabia, con la lanza de su marido abatió al inglés poniéndose al frente de los defensores gritando:

"¡Quien tenga honor, que me siga!"

Este hecho, determinante por inesperado y temerario, animó a los defensores que se lanzaron inmediatamente a taponar la brecha, lográndolo en muy poco tiempo.

Su acción no solo desbarató el ataque en ese punto crucial, sino que contribuyó decisivamente a que la guarnición y los ciudadanos lograran expulsar a los ingleses, salvando así la ciudad de ser arrasada. 

El ánimo inglés se quebró y dudó en ese momento, al mismo tiempo que producía el efecto contrario en los defensores.

Tras ser rechazados de plano y tras casi dos semanas de combates, enfermedades y una resistencia inesperada, Drake comprendió que estaba perdiendo tiempo y vidas. 

Con sus tropas agotadas, casi sin víveres y sin un puerto seguro donde resguardarse, el 19 de mayo los ingleses reembarcaron apresuradamente y decidieron probar suerte en Lisboa, dejando atrás más de 6.000 muertos y una derrota amarga.

Lo que había querido empezar como un golpe relámpago, se transformaba en un aviso: Galicia no sería la puerta de entrada al Imperio Español.

Cuando Drake llegó a Lisboa esperaba que la sublevación, trabajada durante meses contra Felipe II para apoyar al pretendiente portugués, Antonio prior de Crato, no se produjo.

Bien al contrario, el ejército hispano-luso defendió sus posiciones con tesón y valor. 

Ante sus numerosas bajas, cientos de deserciones, hambre y enfermedades, careciendo de artillería pesada y con escasez ya de todo tipo de suministros, las fuerzas inglesas comenzaron a retirarse el 11 de junio de 1589.

Como consecuencia el balance final fue el de una derrota total de la “Invencible Inglesa”, que perdió en este intento de invasión más de 20.000 hombres y fueron destruidos o abandonados más de 150 barcos. 

Además de constituir un desastre y fracaso absolutos en todos sus objetivos políticos y estratégicos, fue un golpe importante para la reputación de ese pirata llamado Drake. 

Como consecuencia de esta derrota se firmó el Tratado de Londres de 1604, que favorecía los intereses españoles.

El episodio fue visto como una victoria defensiva decisiva, y el término “Invencible Inglesa” se usó de forma irónica para compararla con la derrota española del año anterior.

Para España también supuso la confirmación de su capacidad logística y militar, pese al tropiezo de 1588 y, para sorpresa de propios y extraños, se reconstruyó la Armada en tiempo récord.

Con esta victoria se reforzó la frontera atlántica y se evitó que Inglaterra abriera un frente en Portugal o Galicia, además de reponer el prestigio de Felipe II.

Para Inglaterra significó frenar cualquier intento de atacar de forma directa territorios peninsulares en décadas; además de ocasionar un quebranto económico enorme, pues la expedición, en gran parte, había sido financiada por inversores privados que esperaban sus beneficios después del pillaje de los territorios que supuestamente iban a conquistar, restituyéndose la hegemonía española en el Atlántico.

Es increíble que esta epopeya, una más de nuestra Historia, no esté más presente en el imaginario español, como sí lo está la derrota de la que se llamó “Armada Invencible”.

 

 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Muy interesante este artículo
J.Manuel B.F. ha dicho que…
La verdad que es increíble, como nos comemos lo que nos venden desde la pérdida Albión...
Chapaylu ha dicho que…
Sr Eneas, es un alivio para mi mente, relajar mis neuronas con estos episodios que además de servir para ilustrarnos sobre nuestra historia real y no con la publicada por nuestros enemigos y aceptada por muchos de nuestro conciudadanos me viene muy bien para desintoxicarme de todo este aluvion de noticias sobre corrupción, acoso, puterio, abuso y demás comportamientos habituales de nuestros progres socialistas-comunistas y muy feministas del PSOE.
José C. J. ha dicho que…
Querido amigo Pepe, este episodio de nuestra Historia de España no lo conocía. Si estudié en su día el de la Invencible leerlo ahora me ha gustado mucho pues desconocia la paliza que le pegamos a esos piratas racistas y subidos siempre de humos.
Buen articulo que deberia leerse en colegios y dar conferencias sobre este tema. Hasta la proxima.
Marce ha dicho que…
Cierto, un episodio de nuestra HISTORIA poco o nada conocido y tan importante cómo el llevado a cabo por el legendario Almirante Blas de Lezo en la heroica y decisiva defensa de Cartagena de Indias en 1741.
Gracias Eneas, lo dejo publicado para lectura de esta noche.
Un cordial saludo.
Pilar de Martín Arenas ha dicho que…
Qué clase de españoles somos que nos dedicamos a tapar nuestras victorias como si fueran hechos vergonzosos?
Es como escupir sobre la tumba de nuestros ancestros, héroes que dieron su vida por España y caen en un humillante olvido por "el Qué Dirán " de una Europa envidiosa y de malas arres que, muy bien superon encontrar nuestro talón de Aquiles con la gran mentira de la nefasta Leyenda Negra.
Emperador ha dicho que…
Excelente y patriótico artículo. Los piratas de su Graciosa Majestad, como siempre, haciendo de las suyas. Y aunque han hecho muchas, sus derrotas frentes a España eran más humillantes aun que las que nos producían.
Pero luego los malos éramos nosotros y la Leyenda Negra una verdad irrefutable. Ja.
Elvira Santisteban ha dicho que…
Me ha gustado mucho su artículo una pena que en los estudios primarios, no se estudie nuestra Historia una de las más importantes de Europa que es decir del mundo. Su blog ha sido todo un descubrimiento
Anónimo ha dicho que…
Amigo Pepe, enhorabuena por esta gran lección de Historia de España que nos ha escrito,por mi parte la batalla de la Armada Invencible si la conocía pero la batalla en que derrotamos a los ingleses sabía algo por lo de Maria Pita pero nada más. Esto lo debían de leer todos estos que sólo se dedican a escribir sobre la historia negra de España.Pepe repito mi enhorabuena por tu lección de historia y gracias por ilustrarnos contus escritos. Un abrazo y VIVA ESPAÑA 🇪🇦 🇪🇦 🇪🇦

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