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CARTAGENA DE INDIAS: BLAS DE LEZO, ESLAVA Y VERNON.


Hablar del sitio de Cartagena de Indias y de la defensa que del mismo hizo Blas de Lezo es fácil, pero complejo. Fácil, por el resultado final en que la derrota del altivo Vernon fue sin duda humillante, no sólo para él, sino para Inglaterra.


También es difícil, como he dicho, por la complejidad del asunto, ya que intervinieron tal multitud de factores que haría falta un tomo muy voluminoso, donde poder narrar detalladamente todos los factores, vicisitudes y lances, que intervinieron durante el desarrollo de los combates.

Sin duda, la intención de este post es rendir un homenaje a ese marino excepcional, que logró con valor, coraje, inteligencia y fidelidad, no sólo una victoria épica, sino representar en todo momento los valores que han guiado a nuestros héroes, donde amor a la Patria y a su responsabilidad personal, que él en esos momentos representaba, estaban muy por encima de cualquier otra circunstancia. 

El sitio de Cartagena de Indias en 1741 constituye uno de los hitos militares más interesantes del siglo XVIII. Una lección donde la experiencia, inteligencia, coraje y genio estratégico del Almirante Blas de Lezo, dieron al traste con el excesivo optimismo inglés de Vernon, que vendió la piel del oso antes de cazarlo.

Cuando el almirante británico apareció ante Cartagena de Indias, el 13 de marzo de 1741, lo hizo al frente de una fuerza de dimensiones colosales. 

Conquistar Cartagena significaba golpear simultáneamente el comercio, las comunicaciones, la defensa y la posición española en el Caribe.

Sin duda, se trataba de la mayor operación anfibia realizada hasta entonces por una potencia europea, tanto por el volumen de tropas, como por la combinación de fuerza naval, transporte y desembarco. 

Fue la mayor de la historia militar hasta la invasión de Normandía de 1944.

Las cifras serían estas: 186 buques; unos 30.000 hombres, incluidos unos 9.000 soldados regulares, 3.200 milicianos de las colonias, 2.000 macheteros jamaicanos y las tripulaciones e infantes de Marina. La flota disponía además de 3.000 piezas de artillería

Frente a semejante armada para la defensa de Cartagena, Blas de Lezo disponía de apenas seis navíos de guerra y una fuerza defensiva de unos 3.000 hombres, aunque las cifras varían según se incluyan milicias, marinería y auxiliares.

Esa expedición imponente tenía unos enemigos con los que Vernon, en un principio no contaba, pero que la amplísima experiencia militar de Lezo previó perfectamente. 

Factores climáticos, enfermedades, la distancia de sus bases y la dificultad logística, podrían ser determinantes. 

Su estrategia se basó fundamentalmente en obstaculizar y alargar en todo lo posible las acciones ofensivas inglesas. Sabiendo combinar perfectamente terreno y fortificaciones, con audacia y determinación. 

Pero no fue fácil. A las dificultades de esa defensa se unió la doble dependencia de la plaza de Cartagena de Indias, con dos protagonistas muchas veces antagónicos en sus estrategias y planteamientos: Lezo y Eslava.

Algo que perjudicó, y en alguna ocasión estuvo a punto de frustrar la victoria española.

Eslava era el virrey y máxima autoridad política y militar en la plaza, mientras que Lezo era el comandante naval.

El plan del almirante se basaba fundamentalmente, como ya se ha citado, en ralentizar en todo lo posible las maniobras ofensivas de los ingleses; Eslava prefería conservar posiciones y concentrar fuerzas en defensa de la plaza.

Una vez hecho este inciso volvamos a Vernon.

Su primer error fue menospreciar y subestimar a su enemigo, algo muy común en determinados personajes. Seguramente por su reciente éxito en la toma de Portobello y ser consciente de la superioridad de su fuerza. 

Pero no hay enemigo pequeño. Sobre todo si cuenta con experiencia, valor e inteligencia.

Una confianza excesiva que pagó con creces.

La plaza de Cartagena era mucho más compleja que Portobello, ya que, además de tener una bahía bien protegida con defensas exteriores, la ciudad contaba con buenas fortificaciones y, sobre todo, con un defensor experimentado que conocía perfectamente el terreno en el que se movía.

Cada día que se consiguiese, sería un eslabón más en esa cadena de desgaste que, poco a poco, iría minando la moral de los atacantes, al encontrarse, además, con una resistencia rocosa e inesperada.

Cuando se produjo el ataque en la zona de Bocachica - que daba entrada a la bahía de Cartagena - Lezo sabía que, si Vernon lo conseguía, la defensa de la ciudad se complicaría muchísimo. 

En su estrategia de ganar tiempo hundió deliberadamente algunos barcos para dificultar en lo posible la navegación. Después de enconados y largos combates, Vernon consiguió entrar en la bahía. 

El almirante británico pensó que, con la caída de las defensas de Bocachica, Cartagena estaba ya prácticamente conquistada. 

Alborozado por esa complicada y enconada victoria, envió a Inglaterra la noticia de su supuesto triunfo, antes de que la ciudad hubiese sido tomada. 

Hay personajes en los que necedad y soberbia forman un binomio indisoluble. Esto ocurría con el almirante inglés.

Pasarían poco más de dos meses para que el engreimiento de Vernon se desvaneciera, y chocara con la dura realidad de una derrota sin paliativos.

Con las primeras noticias, en Gran Bretaña llegaron a prepararse todo tipo de medallas y conmemoraciones de una victoria que nunca existió.

El exceso de confianza tendría consecuencias graves: Vernon empezó a tomar decisiones basándose en una victoria que aún estaba por conseguir, porque entre él y Cartagena se encontraba San Felipe de Barajas.

 

EL ASALTO AL FUERTE DE SAN FELIPE

Mientras los generales británicos discutían el plan de ataque con sus tropas acampadas a la intemperie y bajo la lluvia, algunos soldados empezaron a enfermar de fiebre amarilla y malaria.

El estar rodeados de un barrizal espeso y hondo, dificultaba enormemente maniobrar con los cañones de asedio.

Los guías que abrían camino, al mando del norteamericano Lawrence Washington - hermano del primer presidente de EEUU - se perdieron en la oscuridad de la noche. 

Esto provocó también que el avance inglés se retrasara y el asalto comenzara al clarear el día, sin poder contar con el apoyo de la artillería, perdiendo el factor sorpresa y la cobertura de la oscuridad de la noche, quedando a plena vista de los tiradores españoles.

Estratégicamente, en las faldas del cerro, se habían construido trincheras y líneas de defensa avanzadas, por lo que obligaron a los británicos a combatir bajo un fuego cruzado intenso, antes de alcanzar la base del castillo.  

Además, el día anterior al ataque, Lezo mandó profundizar el foso, unos dos metros más, alrededor de toda la muralla. 

Fue una decisión defensiva aparentemente sencilla, pero militarmente muy eficaz al transformar una obra de ingeniería, en una trampa táctica.

Y hay otro detalle interesante: los británicos habían recibido información, de "desertores" españoles, que les aseguraban que San Felipe estaba en malas condiciones y débilmente defendido. 

Esta información falsa, formaba parte de la guerra psicológica, y contribuyó a que los atacantes afrontaran los combates con una confianza excesiva. 

El asalto comenzó al amanecer del 20 de abril. Cuando los británicos por fin, y después de numerosas pérdidas de hombres y pertrechos, lograron llegar al foso y colocar sus escalas sobre las murallas, comprobaron con estupor que éstas se quedaban muy cortas debido a la distancia adicional creada.

Los defensores disparaban a placer, sobre unos combatientes, que se encontraban, sin duda, en una posición extraordinariamente vulnerable.

Con la llegada del día, y con los soldados ingleses ya muy castigados, los españoles realizaron una salida a la bayoneta calada que terminó de desorganizar a los atacantes y provocó su huida en desbandada. 

La explotación del éxito, a la retirada británica, constituyó para estos un verdadero desastre. Las bajas fueron numerosísimas y la derrota innegable y humillante para el "vencedor" Vernon.

La gigantesca armada que había llegado a Cartagena con más de 186 buques salió de allí considerablemente mermada, con numerosos barcos perdidos o inutilizados y habiendo dejado miles de bajas en el terreno.

Antes de marcharse, en mayo de 1741, los británicos tuvieron que incendiar y hundir varios de sus propios barcos, porque no tenían suficientes marineros para tripularlos de regreso a Jamaica.

Al levantar el asedio, un Vernon humillado y enfurecido le envió una carta a Blas de Lezo prometiéndole regresar, a lo que el marino español respondió con ironía:

"Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque ésta sólo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres". 

Lezo había conseguido que Vernon pagara un precio considerable por cada avance, sin comprometer innecesariamente la totalidad de sus fuerzas. 

Un estudio académico sobre la defensa destaca precisamente la flexibilidad en la táctica de Lezo, su capacidad para desplazar pequeñas unidades hacia los sectores amenazados, o retirar efectivos de aquellos que ya no peligraban.

No desperdició hombres en una defensa estática de todas las posiciones. Su genialidad estuvo, en buena medida, en la capacidad para aceptar la realidad material de la defensa.

Tenía pocos barcos, por tanto, no podía plantear una batalla naval convencional; tenía muchos menos soldados, no podía enfrentarse al ejército británico en campo abierto; tenía menos artillería, pero el conocimiento del terreno multiplicaba la eficacia de cada defensor.

Cartagena de Indias no fue simplemente la historia de un héroe español que derrotó a una enorme armada británica. Fue, desde el punto de vista militar, el enfrentamiento entre dos maneras muy diferentes de entender una campaña.

La victoria épica de Blas de Lezo con solo 6 navíos frente a los más de 186 de Vernon, aseguró el control español del Caribe por varias décadas más. 

Algunas fuentes atribuyen a los británicos pérdidas de hasta 50 barcos, hundidos, inutilizados, incendiados o gravemente dañados, y más de 20.000 bajas; sin embargo, resulta imposible determinar con exactitud el número de buques perdidos.

La gran expedición que había partido hacia Cartagena para conquistar una de las principales plazas del Imperio Español, terminó regresando al Caribe y posteriormente a Gran Bretaña, marcada por el fracaso de San Felipe y por una derrota que convirtió aquella empresa en uno de los mayores desastres militares británicos del siglo XVIII.

 

EPÍLOGO

En Inglaterra, la confianza en la victoria de Vernon llevó al extremo de acuñar medallas conmemorativas celebrando la conquista de Cartagena, antes de que ésta hubiera caído.

La precipitación fue tal, que el episodio se convirtió en un ejemplo extraordinario de propaganda antes de conocer el resultado real de la campaña. 

Tenían distintas leyendas, la más famosa representa a Vernon erguido, recibiendo la espada de un supuesto Blas de Lezo arrodillado ante él. 

La inscripción no dejaba lugar a dudas sobre el mensaje que pretendía transmitir: 

“The spanish pride pull down by admiral Vernon". Es decir:

"El orgullo español abatido por el almirante Vernon".

En el reverso aparecía la flota británica ante las fortificaciones de Cartagena y la leyenda:

“True british heroes took Carthagena - April 1741". Es decir: 

"Los verdaderos héroes británicos tomaron Cartagena – Abril de 1741”. 

La supuesta victoria, se había convertido en una derrota amarga y contundente que marcó durante decenios a la Armada Inglesa. 

Cuando la flota británica regresó derrotada y todo el pueblo británico fue consciente del verdadero resultado del sitio, la conmoción removió los cimientos del reino.

La propia Corona vivió una humillación internacional que, por imprevista, produjo gran perplejidad y desconcierto. 

Hasta tal punto, que el rey Jorge II prohibió, por decreto, hablar de la batalla o escribir crónicas sobre ella para sepultar tan terrible fracaso. 

Las medallas fueron inmediatamente retiradas de la circulación, convirtiéndose en piezas históricas muy cotizadas. Hoy, se conservan en museos y colecciones.

Y, por una de esas paradojas de la historia, terminaron convirtiéndose en uno de los testigos más perdurables de la derrota de Vernon.

Respecto a los protagonistas, decir que el almirante culpó al general de infantería Thomas Wentworth, con quien estuvo enfrentado, gran parte de la responsabilidad de la derrota en tierra.

Sin embargo, transcurriendo un tiempo, el Almirantazgo fue consciente de las responsabilidades de Vernon y del alcance real de la humillación sufrida en Cartagena de Indias. 

Debido a sus enfrentamientos con los mandos navales, en 1746 terminó siendo expulsado de la lista de oficiales de la Real Armada. 

Respecto a Blas de Lezo, éste fue herido de gravedad durante la defensa de la plaza recibiendo varios impactos de metralla en una mano y en un muslo, heridas graves que se complicaron debido a la falta de atención médica adecuada.

Consumido por la fiebre de la infección de las mismas, Blas de Lezo murió el 7 de septiembre de 1741 en Cartagena de Indias a los 52 años.

Falleció acompañado únicamente por su mayordomo, distanciado del virrey Sebastián de Eslava por su enfrenamiento durante la defensa de la ciudad. 

Se desconoce actualmente el lugar exacto de su tumba. 

Cabe recordar que antes de esta batalla Lezo ya era conocido como "Mediohombre", debido a que arrastraba mutilaciones extremas de combates previos: había perdido la pierna izquierda a los 15 años - ingresó como guardiamarina a los 12 -  el ojo izquierdo a los 18, y la movilidad del brazo derecho a los 25. 

A pesar del olvido inicial que sufrió tras su muerte, hoy en día es reconocido como uno de los más grandes héroes de la historia naval española. 

Su figura ha sido ampliamente reivindicada mediante monumentos, buques de guerra y homenajes en varios países.

Una estatua imponente en bronce, de 3,5 metros, se levanta en la Plaza de Colón de Madrid. 

Otra en Cartagena de Indias, Colombia, frente al Castillo de San Felipe de Barajas, la fortaleza que con tanto valor e inteligencia defendió. 

En Cádiz, ciudad de la que zarpó muchas veces, tiene un busto en su honor, en el Paseo de Canalejas.

Y por último en Pasajes, Guipúzcoa, su localidad natal, cuenta con una estatua y una casa museo dedicada a su memoria.

La Armada Española siempre mantiene un buque en activo con su nombre. Hoy, la Fragata "Blas de Lezo", que ha participado en numerosas misiones internacionales de la OTAN.

A partir de esa derrota, la táctica de Inglaterra, para combatir al Imperio Español, varió sus estrategias.

Ante la imposibilidad, contrastada en demasiadas ocasiones, de conseguir una derrota militar, optó por la insidia - leyenda negra - y propaganda masivas. 

Impulsando y alentando al mismo tiempo de manera permanente, la división interna del Imperio. 

Algo que logró a través de criollos en los virreinatos, y con diferentes personalidades de la nobleza y de la milicia en la misma metrópoli, conjurados a través de la masonería.

El objetivo de lograr un enfrentamiento civil casi permanente y la fragmentación de los diferentes territorios, sí fue un éxito rotundo. 


 


 


Comentarios

Chapaylu ha dicho que…
Mi estimado señor Eneas :
Me ha sido muy reconfortante la lectura de su articulo, que, aunque ya lo conocía, siempre y mucho más en las circunstancias actuales de nuestra patria, es de agradecer que podamos recordar que no siempre hemos tenido los compatriotas tan ruines y traidores y que por más grandes y fuertes que sean nuestros enemigos, seguro que algún "Blas de Lezo" tenemos entre nuestras reservas. Dios nos ampare también. Un abrazo.
Emperador ha dicho que…
Excelente semblanza de la hazaña de Cartagena de Indias. Falta nos harían hombre hoy hombres como Blas de Lezo, que no se arredran ante las dificultades. Su gesta pone en valor las virtudes que adornaban a los españoles de antaño. Gentes valientes y patriotas, con un sentido del honor intachable.

Hoy quizás seamos más cultos (es un decir) y tolerantes, aunque la tolerancia se confunde a veces con la cobardía. Creo que hemos perdido bastante.
ANA ha dicho que…
Muy bien traído este artículo sobre otro de nuestros héroes que no tuvo un reconocimiento en vida pero, que desde hace un tiempo ha revivido entre los más notables de los nuestros. Muy bonito el relato que pone la dificultad de la epopeya y como se resolvió.
Saludos y ¡Viva España siempre!
Marce ha dicho que…
1741, Blas de Lezo y Sebastián Eslava HÉROES con formación Militar. Algo de lo que afortunadamente a España, nunca le han faltado, se mire la época en que se mire.
En España, lo que hecho en Falta, son Políticos. No creo, en "Cuánto Peor, Mejor". existe una política distinta y deseable, se que lo moral, es lo eficaz. Hacen falta LIDERES que ahormen mayorías amplias y con poder de transformación. Lideres intelectuales, pero sobre todo, Politicos, Hombres de Acción dispuestos a Argumentar y Defenderla en los medios y en el Parlamento.
Blas de Lezo y Sebastián Eslava, defendieron Cartagena y los intereses Españoles. Ahora toca defender España.
Un abrazo
Anónimo ha dicho que…
Amigo Pepe enhorabuena por tu magistral lección de historia, es un magnífico trabajo de investigación de las gestas de nuestros militares en aquellos años. Este artículo deberían leerlo éstos que ahora sólo hablan mal de lo que hicieron nuestros antepasados tanto en el Descubrimiento como esta de Cartagena de Indias contra los Ingleses. Repito enhorabuena y VIVA ESPAÑA 🇪🇦
Luis M. ha dicho que…
Es necesario recuperar nuestra Historia. Cuando se ignora el pasado los errores se repiten. La obsesion enfermiza de la izq., de borrar nuesras gestas se explica por su conducta.
Qué falta de un Espilberg para hacer peliculas de estos personajes que describe usted.
Aqui solo hay directores y actores sin talento que viven del cuento.
Gracias por sus aportaciones. Lo paso a mis familiares y amigos.
Anónimo ha dicho que…
Una magnífica narración de una de las mayores gestas militares de nuestra Historia. Cartagena de Indias demuestra que la superioridad numérica no sirve de nada cuando enfrente tienes experiencia, inteligencia, estrategia y, sobre todo, hombres dispuestos a defender aquello que se les ha confiado. Blas de Lezo fue extraordinario, pero también lo fue la defensa de Cartagena en su conjunto. Gracias por recuperar y divulgar episodios como este, que merecen ser conocidos y recordados.
Tu compañera de X Ataráxica Irónica :)
Anónimo ha dicho que…
Buenas tardes, me encanta leer saber historia ,porque claro hay cosas que una no puede saber todo lo que quisiera ,es una forma de aprender.. . Me gustaría que algún día usted hablase sobre Marruecos y España que la gente sepa que como país me refiero a Marruecos, existe hace muy pocos años yme gustaría verlo en su blog. Me refiero a la historia de hace 1469 incluso antes
Muchas gracias.

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